Un paso crucial por la salud y la productividad

Álvaro Arzú Yrigoyen y Dra. Mirta Roses Periago, expresidente de la República de Guatemala y exdirectora de la OPS, respectivamente.

GuatemalaSiglo21 | 26 Julio 2014 – Combatir efectivamente las enfermedades infecciosas requiere desarrollar políticas de salud pública que superen las diferencias ideológicas y se conviertan en políticas de Estado, con el aporte de todos y para beneficio de todos. Por eso, ejecutar el Plan Estratégico para la Eliminación de las Enfermedades Infecciosas Desatendidas es un paso crucial para materializar los derechos socioeconómicos de los más pobres, fortalecer el capital humano y potenciar la productividad de Guatemala.

Las enfermedades infecciosas desatendidas (EID) crean un círculo vicioso de pobreza y lastran el desarrollo económico, al afectar el adecuado desarrollo y capacidad de aprendizaje de los niños y determinar una menor productividad de los adultos. El plan apunta a controlar y eliminar seis EID, como son la oncocercosis (o “ceguera de los ríos”), geohelmantiasis (parásitos intestinales), mal de Chagas, leishmaniasis, lepra y tracoma; impulsando la salud pública, la economía y la competitividad.

Esta iniciativa apoyada por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social se integra acertadamente con la Estrategia de Hambre Cero, pues las EID se superponen geográficamente con las poblaciones en mayor riesgo de desnutrición y su impacto empeora por causas de anemia. El año pasado la campaña nacional de vacunación incluyó la desparasitación para más de 330 mil niños de 2 a 5 años, y este año se espera lanzar una campaña nacional de desparasitación en la población escolar. Podría fortalecerse la salud de los niños más vulnerables integrando el control de los parásitos intestinales con la iniciativa Escuelas Saludables, además de Hambre Cero.

Guatemala ya tiene grandes victorias en la lucha contra las EID, fruto del esfuerzo sostenido de muchos años: está muy cerca, junto con Brasil, de eliminar el tracoma y ha logrado interrumpir la transmisión doméstica por vectores del mal de Chagas. Otro gran logro es la interrupción de la transmisión de oncocercosis, cuya verificación de eliminación se prevé solicitar en 2015 a la Organización Mundial de la Salud.

Pero aún falta camino y deben redoblarse esfuerzos para combatir sistemáticamente las EID. En particular, debe ampliarse el citado plan para que beneficie también a los niños en edad escolar, aumentando el impacto de los programas de desparasitación que son fundamentales en su estrategia.

Como enviados especiales de la Red Global sobre las EID estamos convencidos de que es posible controlar y eliminar estas enfermedades. Para que Guatemala alcance este triunfo histórico:

• El Gobierno debe comprometer los recursos necesarios y realizar el proceso de seguimiento, evaluación y ajuste a las necesidades, como la señalada sobre los niños en edad escolar.

• Las entidades de salud deben aumentar los recursos y estrategias coordinadas para llegar a más personas y promover públicamente un enfoque integrado.

• Las organizaciones de la sociedad civil, sean religiosas, profesionales o voluntarias, los centros de educación superior, los medios de comunicación y aquellos que toman o influencian decisiones, deben apoyar decisivamente este objetivo nacional. Es clave para estos grupos respaldar a la mesa técnica liderada por el Ministerio de Salud, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y a la Fuerza de Tarea de EID conformada hace unos meses.

• El empresariado y los donantes bilaterales o multilaterales pueden respaldar el desarrollo y ampliación de los objetivos del Plan Estratégico, que están integrados con los del plan Hambre Cero y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Guatemala puede lograr la meta de eliminar o controlar las enfermedades infecciosas desatendidas, potenciando su nivel de desarrollo humano y económico en el corto plazo y dejando un legado trascendental a las generaciones futuras.